Queridos míos:
Para aquellos que fueron atormentados por sucesivos informes a lo largo de estos 3 años y 11 meses (o también ¿y por que no? 4 años menos 1 mes) de residencia hiperbórea (mil gracias, Herodoto) y para aquellos que deseen a partir de ahora saber (aún saber) como me va o como me sigue yendo por estos lares quebequistanos he decidido sumarme a la proliferación de bloguistas, restando (para alivio de spamofobos) mis denodados esfuerzos a la producción de spam, pourriel o lotes de cibermensajes colectivos.
Entiendo que la ultima vez que supieron de mi estaba viviendo en un apartamento del centro y me sentía orgulloso de no tener deudas (pobre consuelo para quien vive en un mundo donde todo se basa en el crédito), consideraba la posibilidad de estudiar tomando un préstamo del gobierno y de esa manera hacerme con un titulo canadiense que me colocase, al menos, en igualdad de condiciones con el resto de las personas de mi profesión en l oque a búsqueda de empleo se refiere.
En ese momento yo tenía la opción de esa escuela (College Salette) y el centro docente de una empresa de juegos de video con la cual ya estaba en relación. Con esta segunda opción no podía acceder a ningún préstamo del gobierno pero al menos el costo de la escuela no era excesivo teniendo en cuenta que debía trabajar para vivir y someterme a un rigor (100% de dedicación) que podía llegar a imposibilitarme trabajar paralelamente.
Hablo de esta opción porque después reaparecerá en este relato.
Estamos hablando del invierno pasado. La política que me había trazado podía resumirse a la siguiente frase: lo primero que se dé. College Salette me dió respuesta inmediata y comencé mis estudios. Poco antes de comenzar la escuela dejé el trabajo que tenia en telemarketing. Trabajar en eso me había jodido bastante, un poco mas, se puede decir, de lo que me había jodido trabajar como cobrador de deudas. Al menos en el segundo caso mi papel era recordarle a los morosos que debían pagar, en telemarketing si bien no hacia fraude directamente debía apañar a otros que si lo hacían y negarle la razón que pudieran tener a personas que llamaban justamente para cagarse en la madre de quien estuviera del otro lado del teléfono. Fue una experiencia envilecedora que espero no tener que volver a repetir.
Antes de terminar esta digresión quiero referir un poco como es que funciona este tipo de trabajo para ilustración de aquellos que sufren la llamada de un vendedor telefónico o son atendidos por un agente de servicio a la clientela que, en mi caso, se fusionaba.
Cuando usted llama a o es llamado por un agente, el mismo debe seguir una especie de procedimiento llamado callflow. Esta aberración telemarketiana es producto la mayor parte de las veces de un burócrata que por lo general no ha estado nunca al teléfono y decide cuales son los pasos para que una llamada sea exitosa. Dicho de otro modo, si usted sigue ese guión al pie de la letra la llamada debe culminar con éxito (el cliente debe comprar lo que se le vende o dar las gracias por la deuda que tiene).
En fin dije adiós al telemarketing. Recuérdese que, por dejar el trabajo voluntariamente no podía tener desempleo mismo si tenía horas suficientes acumuladas y que el desempleo no cubre los estudios. La mejor de las opciones para mi era trabajar part time en una agencia de limpieza. Eso hice.
Así pues, mis rutinas se convirtieron en ir a la escuela por la mañana hasta las 5 pm y esperar durante todo el día llamada de la agencia de limpieza. Si tenían algo para mí ese día me llamaban. Esto quería decir que podía enterarme dos horas antes de terminar las clases que debía dirigirme al extremo opuesto de la ciudad para trabajar hasta las 10 pm y a veces hasta las 11 pm. Después de eso, llegar lo más rápido que pudiese a casa e intentar dormir im-placidamente para levantarme repuesto y escuchar al otro día tecnología traducida del inglés al francés y comprendida por mi en español.
Este ciclo infernal de vida duro afortunadamente solo 7 meses. A diferencia de la mayor parte de mis colegas yo no tenia demasiadas esperanzas depositadas en el service de placement (servicio de ubicación) de la escuela. Para ver los trabajos que realicé en la escuela pueden seguir este link:
http://www.aedesigns.com/afvm/salette/index.htm
En su momento dejé el trabajo de limpieza (después de la graduación) y comencé a buscar trabajo en mi profesión. Posiblemente fue una decisión apresurada pero estaba realmente podrido de trabajar en limpieza. Mas que eso estaba realmente podrido de trabajar en cualquier cosa menos mi profesión y no durante un mes o dos, no durante un año o dos sino durante 3 interminables años y la mitad de otro.
Así pues, tenia por fin un titulo canadiense pero no tenia trabajo. Comencé la agobiante tarea de enviar curriculums y portafolios. Mismo si no tuve ninguna respuesta positiva al menos ya me llamaban para entrevistas. Era un cambio cualitativo: el sacrificio de estudiar y endeudarme había valido la pena.
Para aquellos que fueron atormentados por sucesivos informes a lo largo de estos 3 años y 11 meses (o también ¿y por que no? 4 años menos 1 mes) de residencia hiperbórea (mil gracias, Herodoto) y para aquellos que deseen a partir de ahora saber (aún saber) como me va o como me sigue yendo por estos lares quebequistanos he decidido sumarme a la proliferación de bloguistas, restando (para alivio de spamofobos) mis denodados esfuerzos a la producción de spam, pourriel o lotes de cibermensajes colectivos.
Entiendo que la ultima vez que supieron de mi estaba viviendo en un apartamento del centro y me sentía orgulloso de no tener deudas (pobre consuelo para quien vive en un mundo donde todo se basa en el crédito), consideraba la posibilidad de estudiar tomando un préstamo del gobierno y de esa manera hacerme con un titulo canadiense que me colocase, al menos, en igualdad de condiciones con el resto de las personas de mi profesión en l oque a búsqueda de empleo se refiere.
En ese momento yo tenía la opción de esa escuela (College Salette) y el centro docente de una empresa de juegos de video con la cual ya estaba en relación. Con esta segunda opción no podía acceder a ningún préstamo del gobierno pero al menos el costo de la escuela no era excesivo teniendo en cuenta que debía trabajar para vivir y someterme a un rigor (100% de dedicación) que podía llegar a imposibilitarme trabajar paralelamente.
Hablo de esta opción porque después reaparecerá en este relato.
Estamos hablando del invierno pasado. La política que me había trazado podía resumirse a la siguiente frase: lo primero que se dé. College Salette me dió respuesta inmediata y comencé mis estudios. Poco antes de comenzar la escuela dejé el trabajo que tenia en telemarketing. Trabajar en eso me había jodido bastante, un poco mas, se puede decir, de lo que me había jodido trabajar como cobrador de deudas. Al menos en el segundo caso mi papel era recordarle a los morosos que debían pagar, en telemarketing si bien no hacia fraude directamente debía apañar a otros que si lo hacían y negarle la razón que pudieran tener a personas que llamaban justamente para cagarse en la madre de quien estuviera del otro lado del teléfono. Fue una experiencia envilecedora que espero no tener que volver a repetir.
Antes de terminar esta digresión quiero referir un poco como es que funciona este tipo de trabajo para ilustración de aquellos que sufren la llamada de un vendedor telefónico o son atendidos por un agente de servicio a la clientela que, en mi caso, se fusionaba.
Cuando usted llama a o es llamado por un agente, el mismo debe seguir una especie de procedimiento llamado callflow. Esta aberración telemarketiana es producto la mayor parte de las veces de un burócrata que por lo general no ha estado nunca al teléfono y decide cuales son los pasos para que una llamada sea exitosa. Dicho de otro modo, si usted sigue ese guión al pie de la letra la llamada debe culminar con éxito (el cliente debe comprar lo que se le vende o dar las gracias por la deuda que tiene).
En fin dije adiós al telemarketing. Recuérdese que, por dejar el trabajo voluntariamente no podía tener desempleo mismo si tenía horas suficientes acumuladas y que el desempleo no cubre los estudios. La mejor de las opciones para mi era trabajar part time en una agencia de limpieza. Eso hice.
Así pues, mis rutinas se convirtieron en ir a la escuela por la mañana hasta las 5 pm y esperar durante todo el día llamada de la agencia de limpieza. Si tenían algo para mí ese día me llamaban. Esto quería decir que podía enterarme dos horas antes de terminar las clases que debía dirigirme al extremo opuesto de la ciudad para trabajar hasta las 10 pm y a veces hasta las 11 pm. Después de eso, llegar lo más rápido que pudiese a casa e intentar dormir im-placidamente para levantarme repuesto y escuchar al otro día tecnología traducida del inglés al francés y comprendida por mi en español.
Este ciclo infernal de vida duro afortunadamente solo 7 meses. A diferencia de la mayor parte de mis colegas yo no tenia demasiadas esperanzas depositadas en el service de placement (servicio de ubicación) de la escuela. Para ver los trabajos que realicé en la escuela pueden seguir este link:
http://www.aedesigns.com/afvm/salette/index.htm
En su momento dejé el trabajo de limpieza (después de la graduación) y comencé a buscar trabajo en mi profesión. Posiblemente fue una decisión apresurada pero estaba realmente podrido de trabajar en limpieza. Mas que eso estaba realmente podrido de trabajar en cualquier cosa menos mi profesión y no durante un mes o dos, no durante un año o dos sino durante 3 interminables años y la mitad de otro.
Así pues, tenia por fin un titulo canadiense pero no tenia trabajo. Comencé la agobiante tarea de enviar curriculums y portafolios. Mismo si no tuve ninguna respuesta positiva al menos ya me llamaban para entrevistas. Era un cambio cualitativo: el sacrificio de estudiar y endeudarme había valido la pena.
